Propiedades de la Pizarra

La durabilidad la propiedad más importante y que mejor caracteriza a la pizarra de Galicia, y es, sin duda, la que marca la diferencia con el resto de materiales sustitutivos que se utilizan en cubierta. La pizarra permanece inalterable y constante en sus propiedades técnicas frente a muchos factores como son la humedad, el polvo, el salitre, el frío, el calor, la nieve o el viento. Por lo que, la pizarra es resistente a los ataques de los agentes atmosféricos y a las corrosiones producidas por humos y gases, debido a su composición, no es atacada ni por ácidos ni por bases, siendo prácticamente insensible al medio ambiente natural o industrial. En esta invariabilidad de sus características reside en parte una de sus mayores virtudes que es la durabilidad. Según un estudio de la Universidad de Bath, en el Reino Unido, se estima que la vida útil de una pizarra es de 200 años.
Algunos de los materiales utilizados para la colocación en cubierta no presentan un adecuado aislamiento térmico, siendo este uno de los factores representativos que indican la calidad del producto. Tanto es así, que en el Código Técnico de la Edificación se establece la actual Certificación Energética de los Edificios, que cataloga y diferencia las edificaciones por su ahorro energético en función de la resistencia térmica de los elementos que forman los cerramientos y la cubierta, entre otros. El aislamiento térmico de los cerramientos es mayor cuanto menor sea el coeficiente de transmisión térmica de los elementos por los que están formados. En el caso de las cubiertas, la pizarra destaca sobre otros materiales de cubrición, como pueden ser las tejas cerámicas o de hormigón, el fibrocemento, o las cubiertas metálicas. Pues su coeficiente de transmisión térmica es muy bajo, de 0.43 Kcal/ºCmh. Para hacerse a la idea de la magnitud del coeficiente en la pizarra, se puede observar que otros materiales como la teja de hormigón oscilan entre 1.5 y 1.2 Kcal/ºCmh, así como teja cerámica que cuenta aproximadamente con un coeficiente de 0.80 Kcal/ºCmh, ofreciendo ambos un menor aislamiento térmico que la pizarra. Además si se añade el montaje habitual de la pizarra con cámara de aire, o con materiales aislantes, dicha conductividad térmica será mucho menor por lo que el aislamiento térmico, y por lo tanto el ahorro energético de la vivienda será mayor.
La impermeabilidad de la pizarra asegura una absorción de agua y una heladicidad bajas, las cuales están íntimamente relacionadas con la durabilidad. Sólo hay que usar el sentido común, si un material absorbe una cantidad de agua elevada debido a su porosidad, y se sabe que la congelación del agua y la formación de hielo supone un aumento de volumen por su transformación de líquido a sólido, es evidente que un material poroso expuesto a bajas temperaturas y heladas va a sufrir con mayor intensidad, pudiendo llegar a figurarse o romperse. En el estudio realizado por la Universidad de Santiago de Compostela se comenta que la absorción es una propiedad del material que representa la capacidad del mismo, a absorber agua. Está pues relacionada con la porosidad abierta, o lo que es lo mismo, el volumen de huecos en contacto con la atmósfera. Los materiales objeto del estudio presentan los siguientes valores, según el mismo. Placas de pizarra: 0.40%. Tejas cerámicas: 12%. Tejas de hormigón: 6%. Es evidente el menor valor de la absorción de la pizarra con respecto a los otros dos materiales.
La propiedad de aislamiento acústico depende de la densidad de los materiales que componen el cerramiento, en este caso la cubierta. La densidad de la pizarra es mayor a la de otros materiales por lo que supone un mayor aislamiento acústico, tanto al ruido aéreo como al ruido producido por cualquier tipo de impacto. La propiedad de aislamiento acústico depende de la densidad de los materiales que componen el cerramiento, en este caso la cubierta. El valor de la densidad de la pizarra oscila entre 2.7 – 2.85 gr/cm3, mientras que el de los principales materiales de cubrición como son la teja cerámica y el fibrocemento son 2.0 gr/cm3 y 1.8 gr/cm3, respectivamente. La densidad de la pizarra es mayor a la de otros materiales por lo que supone un mayor aislamiento acústico, tanto al ruido aéreo como al ruido producido por cualquier tipo de impacto. Ante el ruido de impacto, como puede ser el agua de lluvia al golpear contra la cubierta, la pizarra cuenta con la ventaja de ser un material muy coherente y elástico, por lo que es difícil que una losa de pizarra bien colocada entre en resonancia, absorbiendo bien el impacto.
En el estudio de la Universidad de Santiago de Compostela con datos aportados por LOEMCO se analiza otra de las propiedades más significativas para la durabilidad, la resistencia a flexión. En este estudio se comparan las resistencias a flexión de distintos materiales de cubierta según la realización de ensayos en laboratorio que prueban que la pizarra presenta una alta resistencia a flexión, por lo tanto una mayor durabilidad. En resumen, en los ensayos se supone una placa de pizarra de 10 mm de espesor, que es el espesor nominal de una teja cerámica o de hormigón, con una anchura de 290 mm y una longitud tal que permita colocarla entre las barras de apoyo del dispositivo del ensayo de flexión, separados 370 mm. Pudiendo esta placa asimilarse a una teja cerámica plana de dimensiones de 470 x 290 mm. En estas condiciones, para un ensayo seco se obtiene un valor de carga de rotura para la pizarra de 365 daN, valor claramente superior al de una teja cerámica plana de estas dimensiones, para la cual se podrían esperar unos valores del orden de los 250 – 300 daN. Y también superior a la resistencia a flexión en carga de rotura de 150 daN que presentan las tejas planas de hormigón. Para saber de qué magnitudes habla la norma, la unidad de fuerza daN se denomina decanewton y equivale a 10 Newtons, o lo que es lo mismo, 1 daN aproximadamente equivale a 1 kilogramo. Por lo tanto claramente la pizarra tiene mayor resistencia a flexión que las tejas cerámicas y de hormigón, lo cual está directamente relacionado con una mayor durabilidad del material.
Se puede afirmar que todas las formas, pendientes o espacios pueden ser cubiertos con pizarra. Partiendo de esta afirmación y apreciando la inmejorable calidad estética y técnica del acabado de la pizarra, es lógico pensar que pueda utilizarse para llevar a cabo diferentes elementos constructivos. El uso de la pizarra para cubiertas es el más común debido a sus innumerables características que aporta para tal fin. Este hecho no debe eclipsar las diversas soluciones constructivas que es capaz de realizar la pizarra, como pueden ser pavimentos interiores y exteriores, revestimientos interiores, revestimientos de fachada, fachadas ventiladas e incluso elementos decorativos en la construcción.